Desde
hace 40 años el Barrio Bellavista vive un proceso de EXTERIORIZACIÓN de sus espacios interiores. Sus fachadas continuas se han abierto
virtualmente hacia la calle, incorporando dormitorios, estar
familiares, parrones, patios traseros y
otros espacios domésticos -que permanecían ocultos como un mundo propio-, al
nuevo flujo peatonal intensivo que transita por el barrio.
Nuestro
proyecto para el CGCB pretende consolidar
en su sitio este proceso natural que está transformando el barrio día a día -exigido por las nuevas
funciones culturales y comerciales- sin
por ello alterar su ESCALA.Las ideas fundamentales que apoyan este concepto matriz se exponen a continuación.
Usamos
la exigencia normativa que obliga a la construcción de una fachada continua en el sitio para generar un cinturón perimetral que defina
de manera clara los límites del terreno y su relación con el espacio público. Por
un lado, mantenemos una transparencia a nivel peatonal otorgando vida a través de actividades directamente asociadas
a la calle y al mismo tiempo, producimos
una opacidad en los niveles superiores para salvaguardar un interior que debe
ser descubierto traspasando el sitio en todos sus niveles. Esta fachada
continua está concebida en nuestro proyecto como una especie de PIZARRÓN URBANO, el cual se propone
intervenir mediante grafitis. Buscamos
con esto enfatizar la idea que el edificio es un soporte para actividades
artísticas o eventos que introducen un dinamismo particular en su interior, y a
su vez, promover un arte de escala
urbana que particularmente en el Barrio Bellavista, en el Barrio Yungay y en el de Estación Central se da con una calidad
inusitada. Esta fachada es una especie
de tatuaje o camuflaje, el cual le
permitirá al CGCB cambiar de aspecto y renovarse a lo largo del tiempo, como
también, protegerse de intervenciones
casuales. El mejor ejemplo para de este tipo de intervenciones ha sido
realizado por Roberto MATTA en la piscina Municipal de La
Granja.
El
interior del edificio es un patio/plaza/CAMPO
que el peatón traspasa y en torno al cual se desarrollan las actividades del
Centro Gastronómico. Este espacio de
paso peatonal relaciona tres puntos claves
de su entorno inmediato mediante sus accesos:
desde la calle constitución en el primer nivel, desde calle Chucre Manzur
en el segundo nivel (donde se propone ensanchar la vereda y relacionar este acceso
directamente con el museo de la
Chascona) , y un poco más abajo desde calle Márquez de la Plata –concebida
ahora como un paseo peatonal- donde se
propone un acceso que enfrente La Chascona. Se trata simplemente de multiplicar de manera
natural el flujo peatonal aprovechando la pendiente del sitio y de esa manera
permitir el uso intensivo del interior
público del CGCB. Cabe destacar que el patio es tan relevante en cuanto a su tamaño
como lo es la Plaza Mori para el barrio ubicada a pocos metros del proyecto.
.
Smiljan Radic
Eduardo Castillo
Eduardo Castillo
arquitectos
Santiago, Chile_2013



















































